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HISTORIA 15: TÍTULO : “AÑORANZA” FECHA: 20/10/2021. HISTORIA PENSADA Y ESCRITA EN LAS HERMOSAS PLAYAS DE MI MAR DEL SUD QUERIDO

 TÍTULO : “AÑORANZA”   FECHA: 20/10/2021.

"Sumérgete en la conmovedora narrativa 'Añoranza', tejida con los recuerdos imperecederos de Virginia en Mar del Sud. Un relato que captura la esencia de la nostalgia, la gratitud y el vínculo eterno con su abuela. Déjate llevar por las olas del mar y las estrellas del cielo en este emotivo viaje lleno de amor y recuerdos inolvidables."


TÍTULO : “AÑORANZA”  20/10/2021.


 HISTORIA PENSADA Y ESCRITA EN LAS HERMOSAS PLAYAS DE MI MAR DEL SUD QUERIDO:


By Virginia Paula Veira.


   Las olas golpean unas con otras, furiosas ,se desarman,en la rompiente. 

  Algunas cubren apenas, la costa arenosa, y las más atrevidas, juegan con las caracolas,esparcidas por doquier,por la playa.

  El sol poco a poco,se despide,dando lugar, a la luna llena, que tímida se va asomando.

  El frío se hace sentir,en esta tarde de octubre.

   Mis manos lo sienten,los dedos comienzan a entumecerse, cuesta escribir.

  Sentada,sobre una roca, corroída por la erosión,observo y escucho los sonidos del embravecido mar.

  Intento recordar. Vuelvo a ser una niña.    Llega a mi, una imagen, jugando a la paleta,en la playa, con mis primos y amigos del verano. Solo risas llenan el aire.

  Aquellos hermosos veranos compartidos con la familia, abuelos ( los anfitriones), tíos y primos. 

  Sentimientos encontrados, tristeza y alegría a la vez, eso conlleva a que mis lágrimas afloren y se deslizan por mi helado rostro, dejando un sabor dulzón en mis labios, para luego perderse en el viento.

  La bruma humedece mi cuaderno de notas. Las gaviotas sobrevuelan la playa y sus chillidos me sobresaltan.

  Las golondrinas volvieron ,como todos los años, para esta época del año.

  Construyen sus nidos,en las casas deshabitadas.

  Lugar solitario, pocos habitantes estables y escasos turistas, en esta época.

  Sigo escribiendo, dejando que el lápiz dibuje las letras que formarán mi nueva historia.

  Estoy aquí, cumpliendo mi promesa. Cumplir mis 50 años en Mar del Sud ,pueblito donde pase mis mejores veranos,de niña.

  Tantos recuerdos, tantas edificaciones conocidas,pero nosotros no somos los mismos.

  Añoranza: su definición: es el sentimiento de pena por la lejanía, la ausencia, la privación o pérdida de alguien o algo querido.

  “algunos rememoran con añoranza su infancia y adolescencia”.

  Su definición amplía con exactitud mi sentimiento más profundo.

  A lo lejos, un caminante recorre la costa,junto a su perro. 

  El intenta saltar las pequeñas olas, sin mojarse, pero no lo logra. 

  Corre, alejándose del mar, sacude su cuerpo, sigue su camino,sin alejarse demasiado de su dueño.

  A mi izquierda, se asoma imponente, majestuoso, el viejo Boulevard Atlántico ,que se resiste a morir en el olvido.

  Se alza entre sus escombros. Cerrado , hace mucho tiempo. 

  Se observan partes en restauración y otras en total abandono.

  Sus balcones pintados de blanco,sufriendo los avatares del tiempo y los eternos trabajos de refacción.

  Fue inaugurado en 1890, sus paredes guardan grandes historias y misterios (pero esa es otra historia)....

  La luna roja,se apodera lentamente del firmamento,observa ,coqueta, su reflejo en el mar. Las estrellas la acompañan en su recorrido.

  Miro, cada una de ellas,esperando una señal. ¿Desde que estrella estarás cuidándome?

  Viste abuela! ¡Volví! ¡Cumplí con mi promesa! Acá estoy ,a horas de cumplir 50 años,acá en Mar del Sud.

  Hace mucho frío en esta noche de Octubre.

  Estoy un poco más cerca de los recuerdos. Recorrí las calles, las mismas que seguramente, recorrías, allá lejos y hace tiempo.

  Cuando llegue el momento de pedir un deseo, antes de soplar las velitas, pediré que sigas cuidando y velando por mi.

  Seguro que estás en esa estrella, que brilla tanto ,frente a mi.

  Estoy donde quiero estar.

  Acá,cumpliendo mis 50 años,en uno de los lugares donde fui muy feliz de niña y parte de mi adolescencia.

  Mi corazón explota de felicidad.

  Nos vemos en mis sueños,abuela. Te extraño mucho!!!


  Segunda Parte: "Bajo el Manto de la Luna”.


 La brisa nocturna acaricia mis mejillas mientras sigo sentada en la roca, rodeada por el rugir del mar y la calma de la luna llena.

  El caminante y su perro se desvanecen en la distancia, pero mi atención se centra en el viejo Boulevard Atlántico que se yergue como un testigo silencioso de tiempos pasados.

 Cierro el cuaderno de notas por un momento y me levanto. 

  Decido explorar el hotel en la quietud de la noche.

 Con cada paso, me sumerjo en las historias susurradas por las paredes desgastadas y los balcones pintados de blanco.

 Aunque en ruinas, el lugar aún conserva su esencia, como si el tiempo se hubiera detenido en sus corredores.

   La luna roja, ahora en su plenitud, ilumina mi camino. 

  En este momento especial, siento una conexión más profunda con mi abuela, como si su presencia flotara en el aire junto con el aroma salado del mar. 

  Me detengo un momento y miro al cielo estrellado.

 "¿De qué estrella estás cuidándome, abuela?", susurro, buscando consuelo en el manto celestial.

   La respuesta, por supuesto, es silenciosa, pero siento en mi corazón que ella está ahí, presente en cada rincón que compartimos.

 Vuelvo a sentarme en la roca donde comenzó esta reflexión, con la vista fija en la luna y las olas que danzan en la playa.

 En este momento, no siento el frío ni la nostalgia; en su lugar, experimento una calidez reconfortante.

  La añoranza se mezcla con la gratitud por el regalo de estar aquí, cumpliendo mi promesa.

 Llega el momento de pedir un deseo antes de soplar las velas de mi pastel de cumpleaños.

 Cierro los ojos y deseo con fuerza, sintiendo que mi abuela sonríe desde la estrella que brilla intensamente frente a mí.

 Puedo imaginarla, con su ternura característica, cuidando de mi felicidad.

 Al regresar a mi refugio en la roca, envuelta por la paz de la noche, siento que, de alguna manera, he encontrado un pedazo de mi infancia en este lugar.

 Mar del Sud, con sus olas furiosas y su viejo hotel ,testigo del tiempo, se ha convertido en un vínculo entre el pasado y el presente.

 Me aferro a esa conexión mientras sigo disfrutando de la noche de octubre.

  A medida que el reloj avanza y me acerco a mis 50 años, sé que estoy exactamente donde quiero estar, recordando y honrando a mi abuela bajo el manto de la luna.

   Te extraño mucho, pero sé que estás conmigo en cada rincón especial de este lugar.

 Mientras la luna sigue pintando de plata el océano, me recuesto en la roca y sonrío al recordar.

 En el silencio de la noche, siento que mi abuela me envía un susurro de amor y aprobación.

 Mis ojos se llenan de gratitud por este momento, por la vida que he vivido y por las lecciones que aún aprendo.

 La melodía de las olas y el suave crujir de las caracolas bajo mis pies me envuelven, creando una sinfonía única para mi corazón.

  Me levanto con determinación, lista para abrazar los próximos capítulos que la vida tiene reservados.

  El camino de regreso a mi refugio está iluminado por la luz de la luna, y cada paso está impregnado de una renovada sensación de propósito.

 Con una última mirada a la playa que me vio crecer, me despido de la abuela, del Boulevard Atlántico, de Mar del Sud.

 En el horizonte, la estrella que siempre brilla con más fuerza me guía hacia el futuro.

 "Gracias por todo", murmuró el viento. Y así, bajo el manto de la luna, inicio el próximo capítulo de mi vida, llena de recuerdos, agradecimiento y la eterna presencia de mi abuela en el rincón más especial de mi corazón.

  En el susurro del viento marino y la brillante guía estelar, encuentro el coraje para despedirme de la playa que me vio crecer, llevando conmigo los tesoros de los recuerdos y la inquebrantable presencia de mi abuela en cada latido del corazón.

  Con el eco de las risas y los susurros del viento marino en mis oídos, me despido de los días dorados en Mar del Sud. Bajo el manto estrellado, un último adiós se mezcla con el agradecimiento por los momentos compartidos y la promesa de llevar conmigo el legado de mi abuela en cada paso que dé hacia el futuro. 

  En esta noche serena, comienza un nuevo viaje lleno de recuerdos, lecciones y la eterna presencia de un amor que trasciende el tiempo y el espacio.

  Con cada huella que dejo en la arena, siento cómo se entrelazan mis pasos con los suyos, como si camináramos juntas en este eterno paseo por la vida. 

  En el susurro del viento y en el resplandor de las estrellas, encuentro su amor envolviéndome, recordando que, aunque su partida dejó un vacío en mi corazón, su legado de amor y sabiduría vive en cada fibra de mi ser. 

  Y así, bajo el manto nocturno, me despido de la playa que nos vio crecer, llevando conmigo el eterno resplandor de su luz en mi camino hacia el futuro.

  Cada paso que doy está impregnado con la esencia de mi abuela, recordando que su amor perdura más allá del tiempo y el espacio. 

  En cada grano de arena, en cada susurro del mar, encuentro su voz reconfortante y su mirada llena de sabiduría. 

  Es como si su alma se fundiera con el paisaje, guiándome con su luz incluso en los momentos más oscuros. 

  Así, mientras me adentro en el arenoso sendero que se despliega ante mí, sé que nunca estoy sola; su presencia amorosa es mi brújula, mi fortaleza y mi hogar.

  Nos vemos en mis sueños, abuela, donde la añoranza se mezcla con la dicha de saber que los seres queridos nunca nos abandonan realmente.

Posdata: En el vasto océano de la vida, los recuerdos son las estrellas que guían nuestro barco hacia el destino.

   Agradezco cada momento compartido con mi abuela, cada enseñanza y cada abrazo, porque son tesoros que atesoro en lo más profundo de mi ser. 

  Que su luz siga iluminando mi camino, aun en los días más oscuros. 

  Con amor y gratitud, siempre, tu nieta que te lleva en el corazón.

Virginia.                                             FIN.




  


  

 

  

  

  

  


  

  


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